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lunes, 14 de febrero de 2011

100 formas de usar las redes sociales en educación

Este artículo fue publicado en el "Blog de javier" me pareció interesante por la cantidad de opciones que ofrece para el uso de las redes sociales. Tal vez alguna de ellas nos sea de utilidad a nosotros o tal vez de reflexionar sobre el posible uso de las mismas imaginemos nuevas opciones.
Espero les sea útil.



100 formas de usar las redes sociales en educación

jueves, 18 de marzo de 2010

Pensando sobre la educación de hoy

Hoy estuve leyendo distintos artículos sobre la escuela, los posibles cambios que vienen...
También estuve leyendo foros de opinión sobre educación, las actitudes, los padres, el gobierno.
Me parece que es tiempo de que cada uno piense con seriedad al respecto.

Todo es como un gran caos y nos invade una gran desesperanza, a veces sentimos que los propios involucrados no tienen claro lo que esperan, cuando envían a un niño a la escuela.

¿A qué va?...
                 ¿A aprender?...   ¿Qué ?

La escuela
                 ¿Es sólo contenedora?

                 ¿Es un espacio para que el niño no esté en la calle?

                 ¿Es una dadora de certificados que no certifican nada?
 
                 ¿Es un lugar donde se aprende a hacer nada, ser flojo, discutir lo indiscutible y querer tener razón?

 o...
              es un lugar para crecer y prepararse para el mañana.


Las notas,           
                ¿reflejan lo que los chicos saben?

                ¿responden a la presión institucional, para que el directivo de turno diga que en su escuela, todo anda "bien"?


Me pregunto a veces:
      
                La escuela hoy, ¿es un lugar donde se promueve la ignorancia?
                Los especialistas en educación, ¿saben de educación...?

A veces los escucho hablar como si los chicos de 15 años tuvieran sólo un desarrollo de 8.

Todo debe ser dado hecho, todo debe solucionarse como si no fueran los jóvenes seres pensantes.

               ¿Qué les pasa a los psicopedagogos cuando parten de la premisa que seguramente los profesores enseñaron mal o no explicaron los suficiente, o, o , o habría tantas cosas por decir.

Se plantean que:
                        - los alumnos no estudian.
                        - no les interesa hacerlo.
                        - los alumnos imitan a los piqueteros:
                          reclaman todo de los demás, tengan o no razón.

¿Qué pasa con los padres?,

                        - no les interesa que los hijos aprendan,
                          sólo que tengan una buena nota.

                        - mientras menos saben los chicos,
                          más alta ellos exigen la nota.

¿qué pasa?

No se han planteado que para adquirir conocimiento se requiere esfuerzo?

La cultura "light" llegó también a la escuela y los padres y directivos se dejan llevar por el "aparecer".

Las notas hoy no son otra cosa que una gran mentira, como es el Indec, al nivel de vida de la población.

Nadie cree en las estadísticas, porque basta ir al supermercado para descubrir lo que las cosas valen, lo que se necesita para cada día.

¿Es bueno exigir notas, que ellos saben, no reflejan lo que sus hijos saben?

Ellos se mienten a si mismos, pero, lo más grave, es que ello es un modo de abandonar a sus niños a su propia suerte.

Sin educación y sin conocimiento:
               
                   ¿Qué será de ellos en una sociedad en que el poder es el conocimiento?                
                   ¿Cuánto podrán durar en un trabajo, sino saben escribir, pensar, expresarse o hacerse responsables?

No hace falta una reforma circunstancial, que todos sabemos que es más de lo mismo.

Hace falta un cambio de conciencia.
Hace falta ser serios.

Hace falta no sólo respetar el derecho de los vagos, que están en el curso haciendo nada e interfiriendo, hace falta respetar el derecho de los chicos que quieren aprender y que no pueden, en el caos cotidiano que es la escuela.

Es injusto, es rifar el futuro de todos, sino somos serios en la formación de nuestros jóvenes, somos suicidas como sociedad.

¿Para qué les servirá esa nota?
Para obtener un certificado vacío de contenido y se enojen al fracazar en el ingreso a la universidad?

¿De qué les sirve ir a la universidad, si no comprenden lo que leen, si no tienen suficiente responsabilidad, ni están concientes que el esfuerzo, es parte necesario de los logros.

¿Cuántos ingresan y cuántos abandonan al poco tiempo?

¿Cuánto le cuesta a las instituciones soportar a "todos los buenos para nada", que no llegaran a término?

¿Eso es lo que quieren los padres?

Habría tantas cosas para decir...

¿Cuándo vamos a decir ¡BASTA!?
¿Cuándo nos vamos a volver un poco más serios?
¿Cuándo vamos a querer a los jóvenes?
¿Cuándo nos negaremos todos juntos, a ser parte de esta farza en que nos vemos envueltos?

No me gusta quejarme por quejarme, creo que en la misma realidad se dan cosas buenas y cosas malas.

Hoy se enfatizan y multiplican las malas: la decidia, la avivada, la falta de responsabilidad, la falta de respeto, la vagancia, el facilismo, el amiguismo.

Ninguna de esas actitudes nos hace crecer ni como personas, ni como sociedad.

Estamos en una crisis estructural, en donde el cambio debe nacer desde adentro y de modo colaborativo.

Nadie se salva solo.

No sirve decir: "más si...le pongo a todos una buenas notas y no me hago más problema".

Un día, estos ignorantes que promovemos, llegaran a la universidad y se recibirán.

¿Cómo puedo ser un buen profesor si no exijo, si no pongo límites y aún, si no saben los apruebo?

¿Será mi culpa de que fracacen por no estudiar?...

Esos chicos mañana serán médicos, que no tedrán vocación de servicio, y no atenderán una urgencia, porque es hora de irse o porque justo ese tema no lo estudiaron. Ingenieros que les de lo mismo hacer bien o mal los cálculos, total son empleados públicos, ellos cumplen horarios y si las casas o los puentes se caen...es un detalle, ellos no viven en esas casas.

¿Hasta cuando vamos a quedarnos pasivos viendo como la ignorancia se apodera de nosotros?

¿En que mundo queremos vivir o dejar a nuestros hijos?

¿Hasta cuándo vamos a ser suicidas?

¿Cuándo vamos a decir BASTA?

¿Hasta cuándo vamos a aceptar la falta de respeto de los padres, de los directivos o autoridades de turno?

¿Hasta cuándo vamos a aceptar que las psicopedagogas crean que los chicos de 15 años razonan como los de 8?

Hasta cuándo vamos a mirar como se destruye nuestro país, así... pasivamente.

Siento un gran vacío, un gran silencio.....

Sé, que hay otra educación posible
Sé, que aún hay educadores, que son en verdad educadores.
Sé, que no sirve el voluntarismo.
Sé, que no hay una solución desde lo individual...
Sé, que la queja no lleva a nada, sólo a poner la culpa en otros...

Talvez, el camino sea unirnos aquellos que creemos que "otra educación es posible", partiendo de una actitud en que prevalezcan los valores que día a día y año a año hemos ido perdiendo los argentinos.

En realidad, hoy están devaluados:

el respeto, el esfuerzo, la dignidad, la responsabolidad, la probidad, la justicia, la igualdad.

Aclarando que igualdad, es igualdad de oportunidades no es dádiva sin compromiso.

Compromiso es la actitud que tenemos que asumir para lograr una educación y una Argentina distinta.

Compromiso significa mirar más allá de uno mismo, implica adoptar actitudes solidarias y colaborativas y ser coherentes con lo que pensamos.

domingo, 20 de abril de 2008

El Futuro... ¡ya es HOY!

Hay quienes piensan que ya habrá tiempo para las nuevas tecnologías.
Ojo! Las nuevas herramientas ya son hoy parte del aula o al menos de algunas aulas.
Los invito a ver un par de videos originados en Escuelas de España, de Chile y Mendo
za




Este video lo descubrí en la página de Juan José que es Profesor de Matemática y creo que vale la pena visitar su blog Departamento de matemática

Investigando en youtube descubrí otro ejemplo de utilización de una PDiP (Pizarra digital interactiva)en un Aula Interactiva


Veamos como sería un ejercicio de simulación




¿Cuál es el impacto de la tecnología en las aulas?






El gobierno de Chile genera el proyecto "Enlaces" a los efectos de introducir y desarrollar las nuevas tecnologias en el área educativa.






En el año 2005 el colegio "Tomás Alva Edison" ubicado en el departamento de Guaymallén fue la primera escuela de la provincia que inicia la experiencia de utilizar aulas digitales.
>>>más




No están allá lejos, están aquí. No las podemos ignorar, si queremos educar a los jóvenes con herramientas que les permitan incluirse en la realidad que les toca o les tocará vivir. Por ello, nosotros los profesores deberíamos prepararnos para estar a la altura de las circunstancias...

Los invito que visiten otros videos que se sugieren en youtube.
Estoy segura que no van a dejar de sorprenderse. Si encuentran algo que quieran compartir, sólo tienen que decirme y lo subimos al blog.


Nos estamos leyendo!

sábado, 12 de abril de 2008

¿Qué nos está pasando?




Educared



TEMA DE LA SEMANA
Violencia en la escuela

"El fenómeno de la violencia en el ámbito escolar se ha convertido en tema preocupante en Argentina en las últimas décadas. El episodio de Carmen de Patagones en 2004, cuando un alumno disparó indiscriminadamente a sus compañeros, causando tres muertos y cinco heridos, dio a la violencia en la escuela una enorme repercusión a nivel nacional. Episodios posteriores, como el del chico correntino que mató a su compañero con un arma blanca en 2007 o los recientes episodios trágicos ocurridos en las provincias de Misiones y Buenos Aires, vuelven a poner el problema en la vidriera de los medios de comunicación.>>>>>



Su lectura puso ante mi vista fenómenos que vemos a diario y que tal vez no lo percibimos con la claridad que el autor plantea y me movilizo profundamente porque la violencia en las escuela, es todo un tema que nos debe mover a la reflexión:

¿Qué nos está pasando como sociedad, que cada vez con más frecuencia suceden episodios que nos dejan atónitos?
¿Qué puede motivar a un niño a llegar a ejercer tan alto grado de violencia?
¿Qué le hizo el compañero para que le diera un puntazo y le quitara su vida?
¿Que hace que esos episodios sucedan en el interior de una escuela?
¿Qué pasa con las familias de dichos chicos?
¿Qué pasa con nosotros, que hacemos o dejamos de hacer nosotros?

Me pregunto y les pregunto: ¿Cómo podemos prevenir estas situaciones?

¿Como podemos revertir estas conductas que poco a poco cada vez más agresivas se desarrollan en nuestro entorno. Ya no es allá, en las grandes ciudades o allá en barriadas muy especiales donde está presente la marginalidad…etc.

Esta pasando en forma cada vez más cotidiana en cualquier parte, pareciera que de seguir asi se convertirá en parte de lo que aceptamos como cotidiano e inmodificable.


Le reclamamos más seguridad al gobierno pero, me pregunto, que podemos hacer nosotros los docentes, que podemos hacer cada uno en su ámbito, con pocos o muchos recursos.

Es tentador pensar que nadie hace nada pero…
¿Cómo nos comprometemos nosotros para tratar de prevenir estas situaciones.
Hace tiempo que me pregunto:
¿Cómo se puede romper la fuerza de esa violencia que cada vez nos atrapa más y más.
¿En qué contribuimos con nuestra actitud?

Más de uno puede responder:
-“Nada, yo no hago nada. Soy respetuoso, cumplo las normas, soy solidario.
¿Qué más puedo hacer?
Allá afuera están los violentos...entonces...no está en mis manos...
Los del gobierno no hacen nada... ¿adónde iremos a llegar?”

Después de esa reflexión sigue la vida tranquilo. Tendrá que protegerse él y los suyos, de los malos que andan por ahí, pero, no es su problema.
“Sería hora de que lo resolviera quien lo tenga que resolver”.

Los problemas de la sociedad, son problemas de todos sus miembros y así no hagamos nada, estamos haciendo. No involucrarse es un modo de hacer, se tenga o no conciencia de lo que se hace.

Tratar de comprender que nos pasa, es una primera pregunta importante de intentar respondernos. Pero no nos podemos quedar en respuestas tan generales y vagas como:
-“Es por la crisis económica”
-“Son los gobernantes que tenemos”.
-“Y que querés, si cada vez son más los que quieren lograr todo sin esfuerzo”
-“Si los único que van presos, son los que roban una gallina para sus hijos”
- “Estamos en el país de Cambalache”

Esas son respuestas de café.
Y ahora ¿qué?

Nosotros educadores, ¿ahora qué?
¿Cómo respondemos en nuestras aulas?
¿Qué pasa con nosotros?
¿Qué pasa conmigo?
¿Cómo reacciono día a día con quien comparto el día?
¿Cómo trato a mis hijos?
¿A mis padres?
¿A mis colegas?
¿A mis alumnos?
¿A mis directivos?
¿Al vecino?

¿Busco tener una relación armoniosa?
¿Soy solidaria?
¿Soy tolerante?
¿Discrimino tal vez sin darme cuenta?
¿Soy autoritaria?
¿Escucho las razones de los demás?
¿Los respeto?

Y la lista de preguntas podría ser eterna...

La lista de respuestas auténticas también podría ser eterna.

Tal vez estaría plagadas de excusas de porque hago esto o aquello.
A veces nos cuesta muchísimo aceptar que nos equivocamos, que fuimos injustos o arbitrarios, que agredimos, por que simplemente agredimos, porque casi es natural hacerlo.
Y bueno, soy así, los demás también tienen errores.

Cuando hacemos chistes a otro,¿ pensamos como se siente el otro?
Cuando dialogamos, ¿escuchamos verdaderamente lo que dice el otro o sólo esperamos que termine, para seguir diciendo lo que pensamos?

¿Nos aportan datos lo que vemos, lo que escuchamos, las respuestas verbales que nos dan...?

¿ Los guardamos para tener una teoría de la realidad y expresarla cuando sea necesario o nos sirve para vivir en esa realidad absolutamente conciente y aportar teniendo actitudes positivas que sumen, que ayuden a armonizar, a compartir, a vivir en un clima distendido?

¿Qué pasa con los estereotipos en que encasillamos a nuestros colegas, a los chicos a los directivos en la escuela...?
¿Cuándo un chico cambia de actitud, nosotros cambiamos de actitud para con él?
¿Festejamos las realizaciones positivas o sólo dramatizamos todo lo malo que ese chico puede ser y hacer?

Ya sé, todos buscamos respuestas de como manejarnos y llega un momento en que en verdad no sabemos que hacer, o llega un momento que nos cansamos y nos volvemos rígidos e intolerantes…
Y lo decimos y repetimos y seguramente, encontramos muchos que se suman a la queja.
Está bien, tenemos derecho a quejarnos y decir todo lo mal que nos sentimos por la situación de la escuela actual, a veces sin recursos, sin padres que se hagan cargo de sus hijos, chicos que no tienen idea de lo que es la responsabilidad, el esfuerzo, pero que tienen muy claro sus derechos y ninguna obligación. Que tal vez no tienen idea que a la escuela no se va hacer lo menos que se pueda sino que se va a prender, a formarse, a socializarse a prepararse para su futuro…

Y si alguien señala una falta nuestra, no nos alcanzan las explicaciones "razonables" sobre nuestras conductas.

Nadie entiende todo el esfuerzo que ponemos día a día y cuán difícil que nos resulta volver al día siguiente.

Tal vez, si todos nos pusiéramos a pensar como podríamos "juntos" vivir mejor, empezaríamos a encontrar algunas probables respuestas para cambiar "el clima" de convivencia por donde transitamos, o trabajamos o convivimos.
Ya se que es cansador tener siempre que responder positivamente y a veces muy difícil y a veces no lo logramos pero...

Mientras más veces, cada uno, lo haga, posibilitara cambiar la forma de relacionarnos.
Hoy, la violencia está instalada entre nosotros. Hay una sola manera de romper el círculo que crea y es que, los que queremos vivir de otra manera nos entrenemos, porque requiere esfuerzo, dedicación y constancia, para generar otra clase de respuestas.

Me parece que el testimonio de vida es un modo de crear un escudo contra la violencia instalada. Testimonio de quienes nos precedieron y la que humildemente podamos dar nosotros.

Si revisamos nuestra conducta diaria es probable que descubramos que además de lo bueno que hicimos, más de una vez pudimos, sin querer, haber hecho sentir mal a otro...

Si en una comunidad escolar nos proponemos crear pautas comunes de acción. No la mera enunciación teórica sino tratar nosotros de aplicarlas efectivamente. Ya sea entre profesores de un área, o de un curso, o entre los amigos, crearemos una red coherente que da el mismo mensaje.

Que los directivos no apoyan, si los profesores se cohesionan los directivos deberán escuchar. Tal vez, también está interesado en lograr una escuela más armónica pero, habla desde la dirección y sentimos que no nos escucha y por ende nosotros tampoco lo escuchamos a él.
A la inversa, el directivo quiere y tiene ideas valiosas pero, no tiene poder de convocatoria.
A veces todos queremos hacer las cosas bien pero…
Hay un gran “desorden”.

Cada uno lo quiere hacer desde sí y que no le molesten, ni le cambien el esquema, sus modos, ni le toquen su tiempo.
Ello, a pesar de las buenas intenciones, lleva al caos.

El individualismo no es bueno cuando se está en una comunidad.
La escuela es una comunidad, hay un bien común y un bien particular.
Tenemos que lograr entre todos generar una comunidad armónica, solidaria, incluyente, que permita el desarrollo de todos.

A veces los profesores creemos que vamos a la escuela a enseñar, somos los profesionales de la educación, nosotros sabemos como enseñar y que enseñar. Y se nos olvida que también debemos ir abiertos a recibir, a aprender, a rever lo que sabemos. A descubrir puntos de vista nuevos y a estudiar porque el mundo cambia...¡Y vaya si cambia!

Como vamos llenos de saberes, no tenemos espacio para lo que nos brindan espontáneamente los otros...los otros colegas...directivos...alumnos...etc.
Vamos tan llenos (de preocupaciones, problemas,...), que no tenemos espacio para encontrarnos con otros, para conocernos, para respetarnos.

Ante la crisis, aparece la división ellos o yo, ellos o nosotros...
Todo es como de vida o muerte.

La realidad es que en la vida nos hacemos verdaderamente adulto cuando empezamos a descubrir los matices, nada es totalmente negro o blanco.

Los matices son los que dan la apertura para el diálogo, son los que permiten la tolerancia, la armonía y el respeto por el otro.

Los matices permiten convivir criterios diferentes, ser cada uno único en su físico y en su espíritu. Esa diversidad es la que permite enriquecernos, crecer, y si además de aceptar los matices, ordenamos los derechos y las obligaciones y el hacer cotidiano como los espacios, las horas, lo que es un caos, puede volverse un lugar placentero y habitable.

Si administramos bien los límites, si cada uno sabe que esperar del otro, si cada uno no necesita ir a la defensiva porque ¿quien sabe lo que se les pueda ocurrir hoy?

La comunidad se puede llegar a transformar en un lugar amable, confortable, seguro.
Si es un lugar seguro, puedo estar relajado, puedo sonreír, puedo contener y ser contenido. Se transformará en un lugar al que deseo ir, participar y disfrutar...

Mientras escribía comprendí que la violencia no se va acabar sólo con más soldados, más policías, más condenas y castigos...

La violencia va a ir disminuyendo en la medida en que cada uno de nosotros sea conciente que para una mejor calidad de vida necesitamos promover actitudes positivas, que son básicas para una vida armoniosa en una comunidad.

Empezar a adquirir un estado de conciencia que nos permita reconocer ciertos valores que fueron aceptados por nuestros padres o abuelos, pero que hoy están devaluados o perdidos.
Tenemos que volver a ponerlos en vigencia.

Podríamos releer el preámbulo de nuestra Constitución y el artículo 14 que enuncian con toda claridad los principios en que se funda nuestra Nación y que nosotros hemos perdido de vista.

Si nos respetamos, si somos responsables y concientes de nuestras obligaciones, si recordamos que nuestros derechos se acaban cuando interfiere con el derecho del otro.

Si creemos que es un valor la palabra empeñada, si respetamos el valor del discenso, si respetamos la propiedad del otro, el valor del trabajo de cada uno, la vida del otro. No hay mucho más que concensuar. 

Concientizarnos nuevamente que para vivir en sociedad, en una comunidad o en una familia, debemos hacerlo dentro de un cierto orden o normas, escritas o tácitas, que parten de los valores antes mencionados y que requieren en la práctica, una actitud solidaria, de ocupación por los otros. Si nos convencemos que nadie se salva sólo, que lo tenemos que hacer unidos y que subyancente en todos los actos debe estar el afecto, la comprensión, la tolerancia, la paciencia. Todas ellas nacen del amor.

Sólo el amor puede ganarle a la violencia que es fruto del rencor, la frustración, la falta de autoestima y de la incapacidad de recrear una realidad distinta.
Me parece vislumbrar que este es el desafío que tenemos que asumir cada uno y todos juntos para ponerle límites a la violencia que hoy nos pone en jaque y a veces nos domina.

No esperemos que alguien nos solucione este problema, porque sólo lo solucionaremos entre todos. Y nuestra responsabilidad como docentes es de educar a los jóvenes para que generen un mundo más justo, más armonioso.

Diana


Enlaces relacionados:

-la mentira descubierta
-
Enredate con un Unicef.com
-
Falta de autoridad y lazos familiares débiles causan violencia en el aula



-Violencia escolar o violencia social



Para Profundizar:



- FERNÁNDEZ, I. y otros (1991) Violencia en la escuela y en el entorno social. Una aproximación didáctica, Ed. CEP de Villaverde, Madrid.



- FERNÁNDEZ, I. (1998) Prevención de la violencia y resolución de conflictos. El clima escolar como factor de calidad, Ed. Narcea, Madrid.



- MILLER, A. (1985), Por tu propio bien: raíces de la violencia en la educación del niño, Ed. Tusquets, Barcelona.



martes, 8 de abril de 2008

El Arte y la Educación


Creo que el arte es esencial en el desarrollo de las personas, tanto como hablar, calcular, escribir o conocer de ciencia. Sí, porque a través del arte podemos expresar nuestras emociones, nuestros pensamientos, aprendemos a conocernos e imaginar también como resolver diversas situaciones.

Nos sensibiliza para percibir la belleza de la naturaleza, de un sonido, de una imagen, una palabra, de un movimiento...

Moviliza nuestra inventiva y nuestra capacidad de crear y descubrir nuevas maneras de abordar la realidad y lo cotidiano.

El arte nos da una actitud frente a la vida. Nos entrena para imaginar respuestas originales y que tendrán que ver con la sensibilidad, el carácter, el modo de ser de cada uno.

Estoy convencida que el arte debe acompañar al niño desde su más tierna edad, porque es un medio de ir reconociendo el mundo que lo rodea y hacerlo propio. Así como le pone nombre a los objetos, también va plasmando imágenes que se enriquecen y llenan de detalles en la medida que se desarrolla. En este descubrir los colores, las formas y las relaciones entre ellos, el niño va estableciendo prioridades, va desarrollando conceptos y expresando emociones. Con toda su capacidad de abrirse a un mundo nuevo para él, lo va conociendo, manipulando y va adquiriendo seguridad.

En el arte hay algo como mágico, todo es posible, hasta lo imposible. Los hombres pueden ser azules, y los peces volar, los elefantes bailar ballet y los perros tener tres caras... todo es posible... y dependerá de cada uno... Cuando se hace arte, el artista por un momento juega como si fuera Dios, porque pone las leyes del juego que en ese momento quiere jugar.

Pero este juego de imaginar prepara al niño, al joven y al adulto ¿porqué no también? en adquirir la capacidad de afrontar situaciones y resolverlas de un modo no convencional pero eficiente.

La actitud creativa, la capacidad de imaginar es esencial para una vida plena. Hace que el día de mañana, el adulto esté más preparado para asumir los problemas que poco a poco irá encontrando en su camino.

El desafío ante lo nuevo o ante lo que parece no tener salida debería poder vivirse como un estímulo. Lo ideal sería que en un grupo cada uno encontrara distintos modos de resolver lo mismo. Desarrollar la actitud creativa es importante para todos, ayuda a que cada uno sea más persona. Un niño creativo es alguien que cuestiona, que se pregunta porque así, porque no de esta otra manera.

Creo que no siempre los adultos han entendido bien esto del arte. Por un lado están las matemáticas, la lengua, la ciencia y por el otro lado el arte como algo que “adorna” o que es sólo para “unos pocos”. Creo que es un error. Es un error creer que las matemáticas se estudian y que para el arte se nace...

No es cierto. Basta leer la biografía de artistas famosos para descubrir que además de la posible habilidad esa persona comprometió enorme cantidad de horas, días y años para lograr su excelencia. Es más, algunos teniendo la habilidad la desperdiciaron y otros a pesar de tener dificultades lograron la habilidad gracias a un enorme y persistente esfuerzo que lo sostiene su pasión.

Está bien, convengamos que no todos podrán ser un Miguel Ángel o un Bethoven. Sin embargo, si desde niños se los motiva, tendrán la posibilidad de desarrollar la imaginación. Con el tiempo iran teniendo actitud creativa que será una actitud francamente positiva, emprendedora en su vida de adulto. Y ello es lo importante.

En la escuela, como en la familia debemos formar para la vida, por eso importan los valores, el temple, la actitud frente a las cosas. La vida depende de cada uno. No hay un comercio donde se puede ir a comprar una clase de vida determinada y no hay por que aceptar los hechos como vienen, creyendo que no puede hacerse nada para cambiarlos.

En realidad la obra artística más importante que cada ser humano realiza es su propia vida, por ello, no sólo debemos acompañar a los niños y a los jóvenes a adquirir conocimientos sino también, a desarrollar actitudes que les permitan movilizarse para lograr sus objetivos, sus sueños.

Alguna vez escuché a un médico mexicano que hablando a los adolescentes les decía "sueñen, están en la edad de soñar... Que lo que hoy sueñen, lo serán mañana..."

Creo que el arte permite a las personas eso, soñar, imaginar, sí, hasta lo imposible...Luego será el momento de imaginar cómo y por último, habrá llegado el tiempo de hacer.

A un científico, un abogado, o un comerciante no le basta saber ciencia, leyes o comercio. Debe tener la capacidad de poder imaginar nuevas respuestas, nuevas propuestas frente a un mismo problema. Si nos ponemos analizar, el arte forma parte de nuestra vida cotidiana. Es una actitud de vida. Cuando nos relacionamos con nuestra pareja, con nuestros hijos, el cirujano en una situación quirúrgica, cuando la ama de casa con unos pocos elementos crea una deliciosa comida.

A veces tenemos la necesidad de poner etiquetas a todo y crear compartimentos estancos. El ingeniero sabe matemáticas, el médico de biología, el artista de colores o de música.

La vida no es así. Necesitamos saber matemática aunque no seamos ni ingenieros ni contadores. Debemos conocer sobre nuestros cuerpos y sobre los elementos aunque no seamos médicos. Todos de una manera u otra tenemos nuestra música y colores. O acaso, cada uno no tiene su propio ritmo, su particular modo de moverse o de decorar su ambiente. Lo que pasa es que cada persona organiza sus conocimientos según sus necesidades o prioridades.

Hoy, que vivimos en el mundo de la información, que la recibimos a través de textos pero también a través de los sonidos, la voz y las imágenes, debemos conocer y apropiarnos de los distintos lenguajes, para desempeñarnos con solvencia y poder disfrutar de nuestras experiencias de vida.

Quien es imaginativo, tiene más facilidad de tomar distancia, probablemente tenga la capacidad de sonreír, de tener humor y quien sabe reír de sí mismo, puede rever lo hecho y rehacerlo. Frente a lo difícil, lo que parece sin salida, es vivido como una nueva encrucijada, un nuevo desafío...no produce frustración sino que moviliza a vencerlo. Es lo que siente un deportista ante un rival muy poderoso, se plantea que hacer para vencerlo, primero entrenarse y luego utilizar no sólo la razón sino también la intuición, la percepción de lo que es mejor en cada instante y no duda en cambiar ante un error para superar las circunstancias.

Creo que esta actitud, de juego, de desafío, de esfuerzo, de curiosidad, de aventura es lo que se debe redescubrir en la escuela, en la educación.
Es estupendo tener la actual tecnología pero también saber que se puede prescindir de ella y resolver un sin número de situaciones.

Me parece increíble escuchar a niños y jóvenes que poseyendo numerosos objetos, están aburridos. Si comenzaran a observar la naturaleza, empezarían a descubrir hechos que desconocían o si a partir de los objetos que poseen inventaran uso nuevos.

Lo esencial es que favorece una actitud para la vida. Personalmente creo que el arte no es todo, pero colabora en formar personas abiertas, flexibles, activas y por ello, debe ser parte esencial de la educación escolar, al igual que los otros conocimientos.

Todos sabemos que las personas somos un todo extremadamente complejo, que cada una de sus partes deben jugar dentro de él como el violín, el piano o la flauta en una orquesta. Me imagino que cada persona es su propio director de orquesta pero para ello, debió entrenarse por años.

Cada niño debe prepararse para ser su mejor director de orquesta y los adultos, padres, educadores, familia debemos acompañar en este desarrollo, convencidos que nadie puede hacerlo por otro. Nosotros podemos crear el campo propicio para generar interés, autoestima y ganas de "ser" ese ser que hemos sido llamados a ser.

Diana Arroyo